domingo, 9 de octubre de 2011

Compromiso socialista con el matrimonio igualitario

“Porque trabajamos para consolidar una sociedad en la cual la diversidad y la pluralidad sean vistos como valores insoslayables de la misma” y “porque estamos convencidos de que con proyectos como el de matrimonio igualitario nos enriquecemos todos y todas” entre otras consignas en el mismo sentido, la Juventud Socialista del Uruguay lanzó la campaña “Leguemos diversidad” en el pasado mes de setiembre.

ISABEL PEREZ
El acto de lanzamiento de la campaña “Leguemos
diversidad” se realizó el pasado 19 de setiembre, en  la Casa del Pueblo. Participaron la diputada Daisy Tourné; Michelle Suárez, abogada y redactora del proyecto de ley de matrimonio igualitario; Nicolás Núñez y Martín Orgen, secretario general y secretario
nacional de Género de la Juventud Socialista, respectivamente.

La actividad se inició con saludos y disculpas por ausencia. Entre ellos estuvo el del ministro de Desarrollo Social y también socialista Daniel Olesker, además de representantes nacionales.

Entre los asistentes, además de miembros de la Juventud que asesoran en varios ministerios, se encontraban Yerú Pardiñas, Gustavo Bernini y Eduardo (Lalo) Fernández, además de miembros de la Juventud que asesoran en varios ministerios.
 
Ensanchando el partido

Orgen destacó que “la juventud y el partido caminan
en el mismo sentido”, y se declaró emocionado porque “como activista de la diversidad me siento orgulloso de que se tomen estos temas, porque ensanchan al partido”. Tourné recordó que no es de extrañar que sea en la Casa del Pueblo en donde “defendamos derechos vulnerados”, pues ya lo hicieron otros tantos a lo largo de la historia partidaria: Emilio Frugoni, Paulina Luisi, entre otros. Para la diputada esa es “la esencia de la trayectoria del Partido Socialista” aunque, reconoce, no sin debates a la interna. Hoy, sin embargo, ve en el proyecto de matrimonio igualitario una necesidad suprema: la de reconocer la heterogeneidad social y ver al amor y la contención como principios de lo que debe corresponder a las familias.
 
Tourné aseguró que la supuesta contradicción entre libertad y el derecho inalienable a la igualdad “no debe existir para nosotros y nosotras los socialistas”, porque “somos profundamente dialécticos y marxistas”.
 
Derechos y discriminaciones

Michelle Suárez se mostró contenta de estar en ese espacio de debate público, porque según la activista de Ovejas Negras “son fundamentales para pensar en qué tipo de sociedad queremos”.
 
La abogada recordó cuáles son las bases conceptuales del proyecto de ley de matrimonio igualitario del que es redactora, principalmente su sustento en nuestro orden jurídico, en el que “los derechos preexisten” y “el Estado simplemente los reconoce”.
 
Por lo tanto, los derechos no se extinguen ni limitan a una lista taxativa que se pueda hacer de los mismos.

Suárez enfatizó que estos derechos “no pueden dejar de ejercerse porque no exista una ley que los proteja”, y es la igualdad uno de ellos precisamente. Con la reducción de la visión de la institución del matrimonio, por vía de una visión moralizante, a un tipo único y específico de parejas (las heterosexuales), se efectiviza “una discriminación directa a través del Estado”, agregó.
 
La experta dio cuenta además de otras discriminaciones que viven los matrimonios del mismo sexo celebrados en otros países donde ya son legales, al llegar a nuestro país.
 
En Uruguay, en general, si bien puede no reconocerse el derecho al matrimonio poligámico, sí se reconocen los derechos que se despliegan del mismo: reconocimiento de los hijos, documentación adecuada, etc.
 
Sin embargo, Suárez denunció que esto no sucede con los matrimonios del mismo sexo celebrados en  España, por ejemplo. Cuando sus integrantes arriban a Uruguay, “las partidas son denegadas pero no de un modo formal, sino por el empleado de la ventanilla, lo cual les inhabilita incluso el acceso a la justicia” para hacer un reclamo. Por ello, el proyecto de ley de matrimonio igualitario intenta generar “refugio” en  instituciones fuertes y con garantía del ejercicio de derechos.
 
Nicolás Núñez, por su parte, remarcó tres compromisos de la Juventud Socialista en este tema: con el proyecto de ley de matrimonio igualitario para “acortar las desigualdades en todos sus sentidos”, con el de militancia por la causa de la diversidad sexual y el de que este derecho “pueda transformarse efectivamente luego enun hecho”.
 
Sin cuentos chinos

En referencia a los debates por estos temas, incluso al interior del Partido Socialista, Daisy Tourné dijo que si bien hay quienes siguen creyendo que “con la sociedad socialista se terminan” todas las desigualdades de género y diversidad, ese es “un cuento chino. Aunque los chinos hacen mejores cuentos”, observó con picardía.

Destacó además la importancia de escuchar también a las organizaciones y no solo a los políticos. Y explicó su visión actual de la institución familiar: “Sin la continencia de otros y otras, nos podemos. La familia está en crisis no por las formas que adopta, sino porque no contiene”.

Para Tourné, más que un reclamo “liberal burgués”, como algunos argumentan, el matrimonio igualitario “va a lo esencial: al derecho a juntarse con otro u otra y tener una familia”. Y si esto es tan importante, “¿qué importa cuál sea el sexo de quienes la integran?”. De hecho, alegó, “la visión patriarcal de la familia no ha generado muy buenas cosas”.

Nacer en casa

¿Parto institucionalizado o parto en domicilio? Recientes declaraciones del doctor Leonel Briozzo, subsecretario de Salud Pública, generaron movilizaciones en defensa del derecho de las mujeres a elegir dónde parir.

L.S.

Parir es una experiencia biológicamente experimentada solo por mujeres. Sin embargo, el acto de parir entraña una serie de decisiones que necesariamente comprometen a otras personas de los entornos familiares, profesionales, institucionales,
legales, etc. Parir en la propia  casa fue una prerrogativa de las mujeres décadas atrás, tal vez no tanto por decisiones personales sino por prácticas socialmente aceptadas. Desde hace varios años en Uruguay y en el mundo se vienen desarrollando experiencias de parto a domicilio por decisión de las propias mujeres que, aún teniendo otras opciones dentro de las ofertas de las instituciones de servicios salud estatales o privados, optan por tener a sus hijos en casa. En nuestro país esta práctica viene siendo realizada
por parteras tituladas en la  Universidad de la República que  acreditan su idoneidad profesional.

Dónde, cómo y con quién

El 9 del setiembre pasado en el Centro Hospitalario Pereira Rossell se realizó una jornada conmemorativa del Día Nacional de Prevención de la Prematurez. En esa oportunidad, según consta en la web del Ministerio de Salud Pública (MSP), el doctor Leonel Briozzo, subsecretario de la cartera en funciones de ministro interino, afirmó: “El MSP informará sobre los riesgos de complicaciones que no pueden ser oportunamente tratadas en los partos domiciliarios y por lo tanto no promoverá ni habilitará la práctica del parto domiciliario, hasta tanto no estén dadas las condiciones de seguridad asistencial para hacerlo”.
 
Con referencia al mismo evento, en el portal de la Presidencia de la República se consigna que “Briozzo explicó que está en estudio el lugar y la forma de nacimiento procurando la regionalización de las maternidades, la posibilidad de desarrollar maternidades de segundo nivel en todo el territorio y prohibir el parto domiciliario por considerarse práctica riesgosa”.
 
Estas declaraciones impactaron muy fuertemente en sectores profesionales que asisten partos a domicilio. Briozzo aclaró posteriormente en diferentes medios que “No es que el MSP quiera prohibir el parto a domicilio dado que las mujeres pueden elegir dónde parir, pero no vamos a promoverlo. El parto a domicilio es más riesgoso que el parto institucional y está demostrado en múltiples estudios internacionales”. 

Un grupo de organizaciones de mujeres y otros colectivos sociales, encabezados por Relacahupan Uruguay la Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento (Relacahupan Uruguay) difundieron una declaración en la que entre otros puntos sostienen: “En Uruguay, alrededor de 50 mujeres al año dan a luz en sus hogares de forma planificada y con asistencia profesional. Según datos brindados por una de las organizaciones dedicadas a esta tarea, con más de 13 años de experiencia, el parto en domicilio logra un 90% de partos y un 10% de cesáreas, un 3% de episiotomías y un alto grado de satisfacción emocional por el cuidado y acompañamiento, favoreciendo la lactancia materna natural y el vínculo familiar”.
 
También afirman que “En las maternidades la asistencia del nacimiento continúa aconteciendo en un contexto de sobre intervención y medicalización; el porcentaje de cesáreas en el subsector público alcanza en promedio el 24% mientras que en el privado llega al 45%, según datos de 2010 del MSP, cuando la OMS establece que no se justifica en ningún país del mundo una tasa de cesáreas superior al 15%” .
 
La República de las Mujeres dialogó con Laura Prieto, integrante del grupo Parteras Independientes, quien advierte: “Que los partos sean institucionales no es una ley, es una recomendación. Las mujeres tenemos derecho a elegir desde un buen nivel de información. Defendemos una visión centrada en la partería y no en la patología como acto médico”.
 
Opción responsable

Las agrupaciones y redes que suscribieron la referida declaración solicitaron una entrevista al ministro de Salud Pública, doctor Jorge Venegas. “En principio queremos plantear que las mujeres tenemos derecho a elegir dónde, cómo y con quién realizar el parto”, informó Prieto. Agrega que “En la decisión de las mujeres
influye mucho el `boca a  boca`. Es una opción muy personal. La mujer busca esa posibilidad porque prioriza un espacio de intimidad y respeto a su proceso. Es una decisión que implica mucha responsabilidad, porque activamente elige quién va a orientarla y sostenerla en ese proceso. Próximamente se realizará en Punta del Este un congreso de perinatología, donde se discutirá el parto en casa sin que ninguna de las organizaciones que lo sostienen haya sido invitada”.

Una batllista en el Frente Amplio

La cita fue en su flamante despacho de la calle Germán Barbato donde, por supuesto, no faltan las brujas inspiradoras que la acompañan desde siempre en el periplo de su chispeante trayectoria política. La actual asesora y coordinadora en género del Ministerio de Educación y Cultura trabajó muchos años como edila en la Junta Departamental de Montevideo y fue diputada en una legislatura que inauguró la entonces novedosa Bancada Femenina parlamentaria. Batllista, feminista, polémica, fijó posiciones en diálogo extenso con La República de las Mujeres.
KARINA THOVE

De acuerdo a la Ley 18.104 del año 2007, todos los organismos públicos tienen que contar con asesoramiento y coordinación en materia de género en las políticas públicas que implementen. El Ministerio de Educación y Cultura (MEC) creó una comisión especializada en género cuya actual coordinadora es Glenda Rondán, quien se define como “la asesora directa del ministro en temas de género”. Su relación con el actual titular de la cartera, el exintendente Ricardo Ehrlich, viene de los años en que compartieron el gobierno departamental. “Tenemos una relación muy estrecha”, asegura Rondán.
 
Plan de acción desde el mec

Como coordinadora, por un lado trabaja con la Comisión de Género del ministerio y por otro coordina hacia fuera: puntualmente está muy conectada con el Ministerio de Relaciones Exteriores, con el de Desarrollo Social y con el de Salud Pública, “porque yo entré con la idea de coordinar” aclara con convicción.
“Lo primero que voy a hacer ahora es una capacitación de mandos medios, porque si a los mandos medios no le entran los temas de género difícilmente los subalternos los van a entender. Va a ser mucho más fácil pelear y lograr cosas con jefes y directores que por lo menos tengan una idea de algo”, anuncia. También está pensando en “ir a capacitar a las mujeres al interior, donde tenemos todos los Centros MEC del  país”. “Vamos a tener desagregada por sexo y por cargos la cantidad de funcionarios del ministerio y vamos a exhortar a que todas las funcionarias se hagan los controles de Papanicolaou y mamografía”, explica Rondán quien en su momento (año 2000) fue una de las diputadas que impulsó la ley que da un día de licencia para hacerse esos exámenes. “Tengo la sospecha que todavía son muy pocas las mujeres que se los hacen –añade- La salud mental también me preocupa, por eso el año que viene vamos a abordarlo. Sabemos que Uruguay tiene uno de los índices más altos de suicidio; en el caso de las mujeres muchas veces lo intentan las que están embarazadas, entonces esto está íntimamente ligado con la despenalización del aborto”, sostiene quien siempre ha sido una abanderada en este tema.

En el marco de las actividades que se vienen desarrollando por el Bicentenario, bajo su coordinación se harán algunas con la consigna “200 años color mujer”. Una de ellas, que se organiza conjuntamente con la Intendencia de Montevideo, es sobre los 200 años del carnaval y el papel de las mujeres en esta manifestación cultural; otra, con el MSP, tiene que ver con los 200 años de diagnóstico, investigación, prevención y atención del cáncer en la mujer; habrá un encuentro coordinado con el MRE de escritoras latinoamericanas contemporáneas. “Vamos a hacer una obra de teatro que se va a llamar `También hicimos patria`, evocando a muchas y muy diversas mujeres que representan estos 200 años del bicentenario” dice entusiasmada y nos adelanta: “Yo haré de Alba Roballo”.
Qué es ser batllista

De larga trayectoria y militancia dentro del Partido Colorado, la familia de Glenda Rondán estuvo siempre vinculada a la política. “La historia de mi familia es un poco divertida por parte de padre, porque mi abuelo fue coronel de Aparicio Saravia pero mi papá era batllista y militó desde muy joven en Treinta y Tres. Mi mamá era una escritora de espíritu muy libre, aunque en su juventud era muy católica y le dio su voto a la Unión Cívica”, relata.
“Hay mucha gente que dice que ser batllista es ser socialista y están cerca, pero no”, comienza a explicar la mujer política al pedirle una definición del batllismo: “Tiene muchas patas. Yo destaco, en primer lugar, el humanismo porque es el respeto a los derechos humanos y a la gente. Hay muchos que creen que para Batlle y Ordóñez fue muy importante el ferrocarril, pero están muy equivocados porque lo que más le importaba era la gente para quien hacía todas esas cosas, la ley de 8 horas, la ley de la silla, la universidad  de mujeres que hoy se siente como que era una cosa sectaria, pero en aquel momento era muy necesaria para que las mujeres pudieran estudiar.
El liberalismo, no económico sino político, Batlle y Ordóñez hizo un partido grande, porque tenía un espíritu muy liberal y libertario. Hay una cosa a la que quizás la gente no le de mucha importancia, pero para mi es muy destacable: cómo amó a su mujer y como se metió en el alma de las mujeres, porque si tu lees lo que escribía bajo el seudónimo `Laura´ eso queda clarísimo”, explica Rondán.
Batlle y Ordóñez, Luis Batlle -a quien conoció en persona-, Grauert, Brum, Domingo Arena, son parte de sus referentes ideológicos “fundamentales”. Sin embargo, hoy en día ese batllismo no lo encuentra muy presente en el Partido Colorado. “La elección que gana el doctor Tabaré Vázquez (2005) fue con los votos
de los batllistas, yo no te puedo decir exactamente a qué sectores votaron dentro del Frente, pero esto es así”, afirma categórica.
“Yo ya no estaba cómoda –era miembro del Ejecutivo Nacional del partido- Las mujeres planteamos el tema de la cuotificación para todo y perdimos por 8 votos. Lamentablemente, uno de esos votos fue de una mujer, porque no solo los varones son machistas: las mujeres que son machistas son mucho peores”, opina. “Después, cuando se arma el programa común del partido, no hay una sola línea sobre el tema mujer, cuando toda la vida tuvo un capítulo. Si tú no tienes nada escrito, ¿cómo vas a reclamar después que esas cosas se cumplan? Yo siempre he estado a favor de la despenalización del aborto y estoy en contra de la baja de imputabilidad”, enumera para explicar la difícil decisión que tomó en el año 2009 de alejarse de su partido de toda la vida y anunciar públicamente que votaría a José Mujica en el balotaje. Pero aclara: “Este cargo (en el MEC) es honorario, yo no le pedí nada a Pepe ni él me ofreció nada tampoco, lo hice por convicción”.
Florear y concertar

Para Rondán no hay dudas que las mujeres y los jóvenes son discriminados en la política: no están, no aparecen y no se les da  lugar para que ocupen puestos de poder y de decisiones. “Pero antes era mucho peor que ahora porque el solo hecho de ser mujer significaba que vos ibas para poner las florcitas y las banderas en el comité y llevar la comida”, asegura. “Te estoy hablando de cuando yo empecé, de la década del 50 y del 60, cuando no se hablaba de género ni nada de eso. Yo reconozco que tengo un carácter fuerte, hablé por primera vez en un acto con una agrupación de jóvenes cuando yo tenía 15 años. Fui la única mujer en hablar; no sé, capaz que fue para quedar bien, pero yo siempre he logrado imponerme y pelear por mi lugar”, aclara.

La ex edila y ex diputada recuerda la etapa de la dictadura como la época en que los distintos grupos de militancia clandestina que había “empezamos a recibir información sobre los temas de género. Nos llegaba por distintas vías, nos mandaban materiales desde el exterior que a nadie le parecían `subversivos´”, cuenta con ironía. Rondán formó parte de la Concertación de Mujeres de la Conapro) en la reapertura democrática. “Era la alterna de Adela Reta” y ese momento de reunión y puntos de encuentro entre todas las mujeres de los diversos partidos políticos y de la sociedad civil, fue el germen de “la formación de la Red de Mujeres Políticas y, cuando llegamos al Parlamento, de la Bancada Femenina”, reconoce.
Sin la cuota, nada

Consultada respecto a cómo ve la aplicación de la ley de cuotas en el 2014/2015, empieza recordando una reflexión de la ex diputada Beatriz Argimón: “La ley la pusieron para el 2014 porque en el 2012, según el calendario maya, se acaba el mundo”, ironiza. “Lo que pasa que no tiene que ir cualquier mujer sino mujeres que tengan conciencia de género, porque sino es lo mismo que si allí estuviera sentado un hombre”, sostiene Rondán, a la vez que admite que para ella también es una gran interrogante saber qué pasará en esa instancia.

Según Rondán uno de los temas más difíciles para las mujeres es a la hora de confeccionar las listas, donde muchas veces prima “el dedazo” y los favoritismos de todo tipo, más que la cantidad de votos que cada uno/a saca. “Con la cuotificación en las internas yo, en mi agrupación, donde tenía más mujeres que hombres, tuve que cuotificar hombres y tuve que poner hombres que eran menos merecedores que otras mujeres de estar ahí, o sea que no se habla de cuotificar para mujeres sino que la ley dice que no puede haber tres del mismo sexo”, define y recuerda: “En un programa de radio, donde estábamos con la senadora
Mónica Xavier, la diputada Verónica Alonso, contraria a la cuota y yo, yo decía: `Acá hay un problema: si no hay cuotificación ¿cómo hacemos las mujeres para hacer campaña?´ Y Alonso me contesta: `Mi marido vendió una casa´. ¡Ah bueno! Pero yo no tengo un marido que venda una casa y me de 100.000 dólares para hacer una campaña; entonces queda reducido a que solamente esté la gente que tiene dinero y eso no es justo”, opina.

“Yo fui 15 años legisladora (edila y diputada) sin ninguna cuota y cada mujer sabe como llegó adonde llegó. Pero cuando pensamos en la cuota estamos pensando en todas las mujeres, porque si no es como nos dijo Botinelli ya hace algunos años: habrá un tercio de mujeres en el 2070, o sea que ni siquiera mi nieta que tiene 15 años va a llegar a ser diputada”, recalca.

La etapa en que, junto a Margarita Percovich (FA) y Beatriz Argimón (PN) llegan al Parlamento e impulsan la Bancada Femenina es para Rondán uno de sus mayores logros.

“Nos veían a las tres como una unidad y así deberían ser los gobiernos, porque nosotras no perdíamos el tiempo discutiendo de cosas en las que no nos íbamos a poner de acuerdo”, destaca. “Nosotras hicimos muchas cosas como la ley de violencia doméstica, la ley de acompañamiento en el parto, impulsamos un premio a la publicidad no sexista, nos reunimos con el Codicen por el tema de la educación sexual y de los manuales de texto que seguían diciendo `papá trabaja´, `mamá amasa la masa´”, enumera rápidamente. 

“No sé, yo espero que la cuotificación traiga más mujeres al Parlamento y que le de un mayor impulso a la ahora Bancada Bicameral Femenina”.

“No es fácil trabajar en temas de género en ningún lado, pero en el interior todo resulta más difícil para las
mujeres”.

“Yo considero que en el Partido Colorado aún quedan batllistas, pero no son mayoría porque el partido se derechizó y yo no soy de derecha”. “Un taxista me contó que su señora falleció de cáncer de mama y yo le pregunté porqué, si se había hecho los controles. `Bueno, como era el cumpleaños de 15 de la hija no se quiso operar´, esperó y fue letal. Eso es no cuidarnos por cuidar a los demás y ¡es ignorancia!”.

“Rompiendo cadenas”

La Intendencia de Montevideo fue el escenario donde se presentó en sociedad el libro “Rompiendo cadenas”. Se trata de una producción colectiva que recoge creativamente las experiencias propias y ajenas de las mujeres de la Comuna Mujer 11 y de otras que se fueron sumando, en torno a la violencia doméstica.
 
MIRIAM LAUTARET

La idea de producir un libro estaba desde hace mucho t i e m p o . Creíamos que podía ser una forma de sensibilizar en la problemática de violencia doméstica y también hacer visible el trabajo que realizan muchas mujeres en la sociedad, de forma voluntaria y comprometida”, dijeron a La República de las Mujeres integrantes de la Comisión de Mujeres de la Comuna Mujer 11, en referencia a “Rompiendo cadenas”, que se presentará el 4 de octubre, a las 18 horas en el Salón Rojo de la Intendencia de Montevideo, conjuntamente con un corto realizado por las mujeres de la Comuna Mujer 10. Una de las ideas fuerza que quieren transmitir es que “cuando hay convicción y voluntad ¡se puede! y la certeza de que hay muchas personas dispuestas a trabajar por una vida mejor y más equitativa”.

Reflexionan también que ser parte de esa Comisión, que apoya a la Comuna Mujer, “nos dio la oportunidad de conocer a otras mujeres a través de capacitaciones, eventos, actividades y redes sociales”.
 
Cuentan que “en 2009 algunas mujeres comenzaron a sumarse a la idea, nos hicieron llegar relatos y poemas, y la mayoría de nosotras también escribimos”. Participaron asimismo mujeres del interior del país, que no se conocen entre sí. El primer encuentro fue en la presentación del libro, lo que lo hizo aún más emotivo.
 
“Rompiendo cadenas” es el fruto de un proceso colectivo “enriquecedor para todas”, cuyo valor en términos de aprendizaje “es incalculable, tanto a nivel grupal como personal”.
 
El libro consta de tres partes donde se alternan breves historias, poemas, reflexiones, que dan a las autoras la oportunidad de cuestionar el papel estereotipado de la mujer en la sociedad, cómo vivieron algunas de ellas situaciones de violencia doméstica y también cómo algunas lograron salir adelante.
 
En 2010 tuvieron la oportunidad, a través de la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual, de presentar el proyecto, obteniendo la financiación de la Unión Europea para publicar el libro. Además contaron con el apoyo de la Secretaría de la Mujer de la Intendencia de Montevideo, que acompañó todo el proceso.
 
 

Recuerdos de exilio de Leonilda González

Así como en sus grabados utiliza la gubia para dar vida a sus personajes, en el libro “La carpeta negra” Leonilda González emplea la palabra como herramienta para reconstruir experiencias y recuerdos de su exilio latinoamericano. La intensidad de sus relatos revela a una mujer multifacética, vital y sorprendente.
 
LIA SCHENCK

Artista plástica, grabadora experta en xilografía, Leonilda González nació en Minuano, departamento de Colonia, en 1923. Fundadora y miembro de la directiva del Club de Grabado de Montevideo desde 1953 hasta su exilio en 1976, estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes. 

Ha estado al frente de talleres de grabado en Perú, Panamá, México, Colombia, entre otros países. Sus obras, con amplio contenido social, se encuentran en colecciones públicas y privadas de Uruguay y del exterior.
 
En 2006 recibió el Premio Figari a la trayectoria que discierne el Banco Central del Uruguay. Sus libros anteriores son “Títeres” y “Esta soy yo”, un relato autobiográfico que describe con ternura su infancia y las cotidianidades campesinas de su entorno familiar y social. Sus obras literarias dan cuenta de un despliegue narrativo tan intenso como sus expresiones plásticas.
 
En “La carpeta negra” comparte con el público lector sus vivencias durante diez años de exilio, transmigrando países. Una diversidad geográfica urbana y natural, selvas, ríos, ciudades, cerros, estimularon su talento artístico y dieron continuidad a su obra. Perú, Ecuador, Panamá, México, Cuba, Colombia y otros países latinoamericanos donde residió o realizó talleres, cursos y exposiciones, fueron los escenarios en los que pudo continuar su labor artística. Reconocimientos múltiples y merecidos premios avalan su trayectoria dentro de la cultura de la región. “La carpeta Negra” contiene experiencias y situaciones de vida, tanto profesionales como personales, narradas desde el humor y el afecto y no exentas, por momentos, del amargo sabor del exilio.
 
Geografías del alma
En diálogo con La República de las Mujeres, Leonilda González explica acerca del título de su último libro: “En realidad salió sin que lo pensara. No quería ponerle un título tan referido al exilio. Durante mis viajes de un lugar a  otro yo llevaba en el hombro una carpeta con mis trabajos. La primera la compré en la frontera con Estados Unidos, en México y luego encontré buenos talabarteros cerca de mi casa en México que me las hacían de un metro veinte por setenta, las medidas que yo les daba”.

En relación a la necesidad o el deseo de escribir este libro, dice: “Se ha escrito mucho acerca de lo que sucedió acá, en las cárceles, durante la dictadura, pero no tanto acerca de lo que pasaba en el exilio, y sobre todo cuando la exiliada era una mujer. Por otro lado quería contar que el exilio me permitió conocer América Latina y descubrir su gente. Siempre mirábamos para otro lado, mirábamos a Europa y no hacia América. Me sorprendió lo parecido que somos, la solidaridad de la gente que encontré durante todos esos años”.
 
El exilio es también el reencuentro con amistades que transitaban los mismos avatares del desarraigo, entre ellos los artistas Anhelo Hernández y Walter Tournier. Una de las anécdotas particularmente emotiva es la referida a la visita de Zitarrosa en México: “No sé cuánto duró aquella noche mágica en el Parque Chapultepec, pero creo que nadie podrá olvidarla jamás”. 

A puño y letra

El libro es sin duda no solo un viaje a través de distintas geografías y costumbres, sino también una galería de personas que fue conociendo en espacios culturales tanto como en situaciones cotidianas. La tarea concreta de cómo fue escrito es algo que su autora cuenta con su particular humor: “Lo empecé hace poco más de dos años. Primero fui haciendo un resumen a mano. A máquina ya no puedo escribir porque no veo bien el teclado. Entonces me compré una computadora porque en las computadoras se veía mejor.
 
Después compré una laptop y me pareció maravillosa. Fui pasando los manuscritos pero tenía un `maestro` que cada pocos días tenía que venir a ayudarme, porque si se me borraba algo yo no sabía cómo hacer”.
 
Olor a pastito

Leonilda González expresa el placer que le produce ser reconocida como campesina. En una de las anécdotas cuenta que en Veracruz, México, el director de la Casa de la Cultura la condujo hasta el lugar donde estarían sus dependencias y su taller. Al no encontrar las llaves en su bolsillo para abrir la puerta, caminaron ambos hasta un cerco de alambre “que separaba la parte de atrás de la casa, y al echarme una mirada escrutadora no dudó en invitarme a saltarlo por encima”. Según Leonilda, eso de saltar el alambre de un cerco es parte de su acerbo campesino: “Yo no perdí nunca el olor a pastito. Quiero que me vean siempre como una campesina”.
 
Una artista viajera

Desde la contratapa, el poeta Washington Benavides anuncia: “Esta artista `viajera` nos revela cosas que desconocíamos, nosotros habitantes de este planeta maravilloso que ostenta la Amazonia y las cordilleras y sus ríos majestuosos. Leonilda sin proponérselo, nos da una lección de humildad y humanismo. Nada de hacerse `una exiliada heroica´ , ya bastante heroicidad se tiene con nacer mujer. Y si no que lo diga su xilografía de la novia crucificada con esas tres dolientes que miran de través a su destino”. En el prólogo, el escritor Ignacio Martínez reafirma la temática y los alcances de esta obra: “Exilio y desexilio es el curso de este libro, entre comienzo y final, que nos lleva por diez años de la vida de la artista. Alegría y desazón son parte de los infinitos rincones que se muestran en esta crónica de vida. Leonilda no lo dice, pero lo sabe, estas páginas eran una cuenta pendiente que ella tenía con todos nosotros y hoy nos brinda sus recuerdos para sumarlos a la larga lista de ofrendas que ha entregado a nuestras vidas a través de la suya”.
 
“La carpeta negra” puede ser adquirida en la librería de Banda Oriental, en el Teatro El Galpón o solicitándola a través del e-mail a tallerxilo@gmail.com

Medialunas tangueras

Lia Schenck

Soy un hombre sensible y romántico pero no me gusta el tango. Hace cuestión de dos meses me enamoré de una mujer que en un bar tomaba café con leche y comía medialunas mientras escuchaba con atención el tango “Nostalgia”. Yo estaba en el mismo bar tomando un té mixto y me impresionó mucho el compás y el ritmo que ella le imprimía a las medialunas. Me pareció que vivía el tango de una manera vital y visceral. Siempre he sido muy tímido con las mujeres pero esa vez no pude contenerme y me acerqué. Ella tenía una especie de ojos verdes que me asombraron y todo hubiera sido maravilloso si no hubiera empezado a hablar de Gardel y Lepera, de Edmundo Rivero y Fiorentino como si fueran parte de su vida. Yo no supe qué decir cuando me preguntó qué pensaba de la “Última curda” en la versión Goyeneche. Me hacía preguntas que nunca me imaginé que alguien pudiera hacerme. Me sentí tan tangueramente ignorante que me retiré a mi mesa con la cabeza baja, como si el mundo se me viniera abajo y desde mi triste soledad viera caer mis propias rosas muertas. Toda esa triste historia me hace pensar que yo no entiendo ni entenderé nunca a las mujeres. En los últimos años he aprendido mucho, sobre todo en lo referente a la no discriminación, pero la mayoría de las mujeres me sigue pareciendo difícil de entender. Con cierto dolor me di cuenta que eso de abordar a una mujer que toma café con leche comiendo medialunas y escuchando tango fue un rasgo de machismo imperdonable. Hay momentos de intimidad inusuales en los tiempos que corren y sin duda ella había logrado una síntesis perfecta entre sus necesidades vitales y espirituales, entre sus ganas de comer y sus ganas de llorar, entre el presente y el pasado, entre la resignación y la esperanza y, sobre todo y ante todo, entre las medialunas y el tango. No obstante haber alterado un micro sistema espiritual y arrabalero, estoy seguro que ella se sintió interesada por mí. De otra manera hubiera seguido masticando como si yo no existiera. Igual pienso que todo hubiera sido distinto si simplemente yo la hubiera mirado desde lejos hasta que ella, por ejemplo, me dirigiera una mirada mientras retiraba algunas miguitas de medialuna de la mesa. Al no haber mediado una señal por parte de ella, yo tendría que haber seguido tomando mi té mixto como si no pasara nada. Es mejor perder a una mujer por no acercarse que perderla por haberse acercado, eso sin duda. En el futuro voy a tratar de entender a las mujeres pero de a una .Voy a tratar de entenderlas inclusive desde lejos y sin intercambiar palabras. Y no es que yo piense que entendiendo a una voy a entender a todas, ni mucho menos. Tampoco se entienda que cuando digo entender es entenderlas. Es más bien algo así como adivinar qué es lo que tengo que hacer y lo que tengo que decir. A esta altura me conformo con saber qué hacer la próxima vez que encuentre una mujer que me gusta comiendo medialunas en un bar.

Mujereríos. 9 de octubre 2011


domingo, 25 de septiembre de 2011

Tapa. Domingo 25 de setiembre de 2011


La región espera que Uruguay despenalice el aborto

Los límites y fortalezas de las estrategias diversas de los países de América  Latina en relación al aborto, varían a su vez según el contexto en el que se aplican: una sociedad específica, con sus normas y consensos respecto de la decisión sobre el propio cuerpo como derecho humano de las mujeres. Ana Cristina González Vélez, médica y asesora en políticas públicas en salud, consultora a nivel internacional en temas de salud sexual y reproductiva y ex directora de Salud Pública de Colombia, estuvo en Montevideo dictando un seminario y dialogó con La República de las Mujeres sobre la situación regional y local. Para la experta, la región espera que Uruguay ratifique lo que su ciudadanía sostiene desde hace años según las encuestas de opinión pública: que se despenalice la interrupción voluntaria del embarazo.
 
ISABEL PEREZ

En los últimos años en la región se han promovido distintas estrategias orientadas a garantizar el acceso oportuno de las mujeres al aborto seguro. Esas estrategias van desde la legalización –“estas son las que desde mi perspectiva se orientan más a proteger los derechos de las mujeres”, adelanta Ana Cristina González Vélez, pasando por la creación de regulaciones sanitarias a la implementación de estrategias de reducción de riesgos y daños, como sucede en Uruguay.
 
Las estrategias de legalización o despenalización “le reconocen a las mujeres el derecho a acceder a servicios que sean provistos de forma legal, oportuna, segura”, explica González Vélez, por lo que son, desde su visión, las que mejor protegen los derechos de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.
 
Son de dos tipos: aquellas que eliminan el delito por un tiempo determinado contado a partir del comienzo de la gestación (en general 12 semanas), como el caso de México DF, Cuba, Puerto Rico; o las que despenalizan el aborto en algunas circunstancias (causales como salud de la mujer, violación, entre otras), como es el caso reciente de Colombia.
 
El único escenario que tienen que enfrentar las mujeres en los casos en que la estrategia es la legalización o la despenalización, es el de “su propia decisión”.
 
Es decir: pueden resolver con autonomía interrumpir un embarazo si creen que es “inoportuno, que afecta su proyecto de vida, que interrumpe su educación, su trabajo o porque falló un método anticonceptivo”, ejemplifica González Vélez.
 
 Derechos y vulneraciones

En Uruguay las causales existen, aunque aparecen en el Código Penal como “atenuantes o eximentes de pena”. Son tres: riesgo de vida de la mujer, violación,  y una causal poco común  que es la de la penuria económica.
 
Para la experta colombiana, por el trabajo cercano que ha tenido con abogadas, el hecho de que sean eximentes de responsabilidad penal significa que “la realización de un aborto en los casos que están previstos, no configura delito ni para la mujer ni para los profesionales”, lo que significa que se trataría de abortos no punibles.
 
Esto es “muy relevante técnicamente”, explica, porque supone que para esos casos debería haber “oferta” (de servicios) y que la misma debería ser legal, así como que debería existir regulación del Estado en la materia. Sin embargo, en nuestro país tales cosas no se han hecho.

La ex directora de Salud Pública de Colombia admite que esta interpretación está vinculada a la teoría jurídica –es con una abogada con quien ella ha abordado esta lectura-, lo que considera importante pues en nuestro país existen desde el año 1938 causales de inimputabilidad aunque no se hayan reglamentado.
 
Las cortes de Justicia “progresistas -detalla González Vélez- como la colombiana”, dicen explícitamente que para las causales que están eximidas de la pena “ya no hay delito y que de todas maneras los servicios tienen que ser prestados”. Este conjunto de estrategias, que han implementado países que ya cuentan con causales, pueden denominarse como de “regulaciones sanitarias” basadas en los derechos humanos, en tanto lo que hacen es “ajustar las normas del sector” para garantizar el acceso a los servicios, dando certezas a los profesionales.

Ajustar lo vigente


Esta estrategia, que implica la especificación de cómo deben brindarse los servicios para garantizar el acceso al aborto en caso de que se configuren las causales establecidas, “va de la mano de otra estrategia que es la de la interpretación amplia de las causales”, advierte González Vélez. Por ejemplo, que la causal de salud y vida de la mujer sea interpretada entendiendo la salud desde un punto de vista integral, como bienestar biológico, psíquico y social, y no sólo aplicable cuando existe riesgo inminente de vida.
 
Para la interpretación de esta causal se cuenta con una publicación de consenso a nivel latinoamericano, titulada “Causal salud. Interrupción legal del embarazo, ética y derechos humanos”, donde se esgrimen un conjunto de argumentos que orientan a los profesionales de la salud para tomar una decisión en la materia.Ç
 
Otro conjunto de estrategias refieren a la reducción de riesgos y daños provocados por el aborto realizado en condiciones de riesgo, entre las que se encuentran “la promoción del uso masivo de la aspiración manual intrauterina, el aborto con medicamentos o la promovida en Uruguay que es la de reducción de daños”, fundada en la consejería para detectar si hay una mujer que transita un embarazo no deseado, brindándole en ese caso información para que de interrumpirlo, lo haga de forma segura.
 
Para la especialista, las ventajas de esta estrategia son que “crea condiciones para prevenir el daño”, además de informar y asesorar, asegurando el acceso seguro a la anticoncepción, pues parte de la asesoría está orientada a que la mujer después del embarazo no deseado cuente con la misma de forma eficaz, lo que ayudará a prevenir abortos futuros.
 
Sin embargo, González Vélez recomienda esta estrategia solo para contextos muy restrictivos: “A mí me parece un poco más compleja la promoción de la estrategia en un contexto como el uruguayo –señala-Por un lado, porque en América Latina Uruguay es uno de los pocos países donde los últimos 6 años ha habido una estrategia continuada de debate democrático alrededor del tema del aborto”.
 
Reducción de daños

Las encuestas a la ciudadanía dan cuenta de que “la mayor parte de la población uruguaya cree que el aborto debería estar despenalizado hasta un número x de semanas de gestación”, por lo que lo que se espera desde la región, “como resultado de una democracia, es que los congresistas reflejen esa intención que tiene la ciudadanía”.
 
De hecho, “ya lo hicieron una vez, aunque lamentablemente operó el veto”, una estrategia bastante “antidemocrática”, entiende la experta colombiana, para quien “Uruguay se merece avanzar hacia una estrategia de cambio en el marco legal y de legalización del aborto”.
 
González Vélez insiste en que la estrategia de reducción de daños “cumplió un rol”, pero hoy por hoy para las y los uruguayos “la discusión debe ser la legalización”, pues considera que están dadas las condiciones sociales, también en el Parlamento. Además, el país debería avanzar “hacia una perspectiva de protección de derechos de las mujeres”, pues la estrategia actual tiene a su juicio “desventajas” importantes en este sentido.
 
En primer lugar, porque “la resolución final de la interrupción recae exclusivamente sobre las mujeres y hasta donde yo sé, en el caso del Uruguay el acceso a Misoprostol tiene algunas restricciones”, no siendo fácil para aquellas que deciden utilizarlo y quedan “expuestas a nuevos y mayores riesgos”.
 
Además de la vulneración de derechos a la que expone a las mujeres, la estrategia de reducción de daños si no cuenta con regulaciones sanitarias claras respecto de su indicación, somete a incertidumbres a los profesionales, explica la experta.
 
Estos son puntos en los que Uruguay presenta hoy -luego de seis años de aplicación de la estrategia que se reguló en 2004 y tal como lo sospecha González Vélez-, serias dificultades.
 
En ese sentido, recuerda una nota del diario “La República” del pasado 3 de agosto, donde se da cuenta de que “Los ginecólogos recomiendan el Misoprostol a quienes quieren abortar, pero no lo prescriben y tampoco practican abortos que estarían eximidos de pena por ley”.
 
La nota deja expuesta una realidad sumamente delicada, en la que la vulneración de derechos es clara: una adolescente víctima de violación queda embarazada y obtiene una orden judicial para realizarse un aborto en el marco de las causales de la ley de 1938. Sin embargo, no se lo realizan en el centro de salud, ni tampoco le es fácil obtener el medicamento para practicarlo.
 
Si bien no es “ilegal” prescribir Misoprostol, las normas sanitarias vigentes parecen no otorgar todas las garantías para que el acceso al medicamento sea efectivo: no pueden recetarlo los ginecólogos, solo los gastroenterólogos para el tratamiento de úlcera gastroduodenal y con receta especial. La misma nota da cuenta de la opinión de la organización no gubernamental Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), sobre los mecanismos actuales para poder ejercer el derecho a la interrupción del embarazo: son poco claros y en muchos casos funcionan como barrera, como la Comisión Asesora sobre la Interrupción de la Gestación.
 
Para González Vélez, en Uruguay, deberían “operar primero las causales”, validadas  desde una interpretación amplia y promoviendo, sobre todo, la despenalización o legalización para las primeras semanas de gestación.
 
En lugar de ello, el país ha creado “un mecanismo bastante complicado que es la comisión nacional que autoriza las interrupciones del embarazo”, lo que para ella constituye “una barrera tremenda de acceso para las mujeres”. Principalmente, porque pretende operar a nivel nacional y además porque, si bien se establece un mecanismo “formal”, el mismo es “sumamente complejo, porque yo como mujer de carne y hueso ¿cómo hago para que mi caso llegue a esa comisión y cuánto tiempo debo esperar?”.
 
La tendencia hoy, y en el marco de los derechos humanos, debe ser “a minimizar los requisitos”, recuerda.

Nueva oportunidad, sin temor al veto

La despenalización de la práctica del aborto ha tenido múltiples intentos parlamentarios en nuestro país. De hecho, el último (en 2008) llegó a su fin, aprobándose la Ley de defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva que incluía el derecho de las mujeres a decidir la interrupción de su embarazo. Sin embargo, el entonces presidente Tabaré Vázquez vetó los artículos en tal sentido, quedando promulgado solo el resto del texto. Hoy, a tres años de aquella frustración y esta vez sin amenaza de veto, el debate vuelve al Parlamento. Justamente en el mes en que se conmemora –el día 28- el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe.
 
I.P.

En diálogo con La República de las Mujeres, la senadora frenteamplista Mónica Xavier confirmó que el nuevo proyecto de ley sobre despenalización del aborto “ya tiene trámite parlamentario”. Fue ingresado en la Comisión de Salud de la Cámara Alta, y se discutirá en cuanto se culmine el estudio de otra ley que ya se venía debatiendo sobre transplante de órganos y tejidos.
 
Luego de ser tratado en esa Comisión, donde el Frente Amplio cuenta con mayoría, el proyecto entraría a la agenda del plenario de la Cámara de Senadores para seguir su trámite ordinario.
 
Es de esperar que si la fuerza política de gobierno acordó una fórmula de consenso en cuanto a la despenalización del aborto –vale la pena recordar que en el año 2010 había dos proyectos oficialistas: el de Xavier y el del diputado Álvaro Vega, que lo retiró luego de negociarse algunas modificaciones al primero el camino esté allanado. En el Frente Amplio “no debería haber discrepancias”, dado que se acordó el ingreso de un único texto sobre el tema, estima Xavier. En cuanto al resto del espectro político, adelanta que lo más razonable es que, una vez que se inicie la discusión efectiva del proyecto, se tome contacto formal con quienes promueven otras iniciativas, como el diputado Fernando Amado del Partido Colorado.
 
La idea es “poder ir coordinando los enfoques ya desde la primera Cámara, para evitar después la pasada de una a la otra con modificaciones. Más allá de que cada Cámara podría hacer en el momento que quisiera
las modificaciones que considere  pertinentes”, aclara Xavier.

Lo que hay que garantizar

El proyecto del Frente Amplio, a diferencia del de Amado, contempla no solo la legalización del aborto en las primeras doce semanas de gestación, sino que además, considera el tema como un asunto de salud pública, incluyendo los mecanismos sanitarios que debieran implementarse para garantizar la práctica.
 
“Lo que está ocurriendo de acá a un tiempo es que hay mujeres que se debaten entre la vida y la muerte porque en pleno siglo XXI recurren a prácticas que está claro que son dañinas y ponen en riesgo su salud, por no tener acceso garantizado en las policlínicas que deberían darles el asesoramiento pertinente para evitar los riesgos”, argumenta la senadora.
 
En coincidencia con la experta colombiana, Ana Cristina González Vélez (ver págs. 2/3 de esta edición), Xavier reconoce que si bien le alegra “que se haya podido incorporar la Ordenanza 369 del Ministerio de Salud Pública (protocolo de asesoramiento para la reducción de riesgos frente al aborto provocado en condiciones de riesgo) con rango legal” a través de su inclusión en la Ley 18.426 de defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva, “con ello no alcanza: hay que ir a la despenalización o legalización, pues sino siempre va a haber un espacio para el riesgo” de las mujeres.
 
El presidente Mujica manifestó en más de una oportunidad que si bien no tendrá iniciativa en esta temática, está dispuesto a respetar “la decisión que tome el Parlamento”, por lo que “no la vamos a vetar”.
 
Porfiadas resistencias


Respecto del proyecto impulsado desde la bancada oficialista, el senador del Partido Nacional Carlos Moreira, dijo a La República de las Mujeres que está en desacuerdo, “tal como lo estaba en la legislatura pasada”.

 


En primer lugar porque según el senador “la vida comienza desde la concepción”, y la decisión de interrumpir un embarazo atenta contra ese derecho “preexistente a todos los demás que es el de la vida”.

Además, el representante del Partido Nacional considera que el proyecto que se encuentra para próxima discusión en la  Comisión de Salud que él integra,“no tiene en cuenta una opinión fundamental que es la del padre”, al consagrar el derecho de la mujer a decidir por su sola voluntad.
 
Sin embargo, entiende que es a ellas (las mujeres) a las que habría que educar y “explicarles” cómo evitar embarazos no deseados.
 
Moreira reconoce que los problemas de salud derivados de las condiciones en que se realizan los abortos ilegales existen hoy en Uruguay, pero la solución a la que apela es la de generar políticas que “les permitan a la mujer llevar a término su embarazo”.
 
Según datos de la organización no gubernamental Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), en nuestro país “cada 20 minutos una mujer debe enfrentar los riesgos que tiene el aborto clandestino”.
 
A su vez, encuestas de opinión pública revelan amplia aprobación respecto a una posible despenalización de la práctica del aborto: 61% de la población, según la empresa Factum en 2007, por ejemplo.
 

Campaña que no descansa

Desde CNS, Mujeres por Democracia, Equidad y Ciudadanía, se sostiene que la legislación actual “deja un gran vacío para las mujeres que transitan embarazos no deseados y esto es una clara expresión de inequidad de género, pues la ilegalidad implica una gran discriminación”.

Para el próximo 28 de setiembre, cuando se  conmemore el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, MISU y el Departamento de Género y Equidad del PIT-CNT convocan al panel “Avances y Obstáculos en la Atención a la Salud Sexual y Reproductiva en Uruguay”, en el que se presentarán a través de un video cinco situaciones de mujeres en su recorrido institucional y clandestino para lograr la interrupción de su embarazo en el Uruguay de hoy.
 
La idea, dijo la coordinadora Lilián Abracinskas a La República de las Mujeres, es colocar nuevamente en el debate público el tema, tras 9 años de campaña ininterrumpida desde la sociedad civil por visibilizar y garantizar el ejercicio del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.
 
Por otra parte, y en el marco de un seminario regional que tuvo lugar en Montevideo del 19 al 22 de setiembre, con la organización de Médicos del Mundo Francia y organizaciones nacionales, se reflexionó en torno al acceso a servicios de aborto seguro y legal a partir de diversas experiencias y contextos en América Latina.
 
Participaron delegaciones de Perú, Guatemala, Nicaragua, México y Uruguay. En ese marco, también se realizó una mesa de trabajo con legisladores de las comisiones de Salud y de Población y Desarrollo del Parlamento, en una actividad organizada por MYSU.
 
Dos proyectos

El proyecto que apoya el Frente Amplio reconoce a toda mujer mayor de edad el derecho a decidir la interrupción de su embarazo durante las primeras doce semanas de gestación, pero además el de acceder a su práctica en los servicios del Sistema Nacional Integrado de Salud, previo consentimiento informado por escrito. Fuera del plazo indicado, también podrá decidir realizarse un aborto si el embarazo fuera producto de una violación, si estuviera en riesgo su salud o su vida y si existieran malformaciones fetales graves.
 
Tratándose de menores de edad, se requerirá el consentimiento de por lo menos uno de sus representantes legales o de quien ejerza su custodia legal. De existir riesgo grave para la salud de la gestante y no tener el acuerdo de esos mayores, el profesional deberá solicitar autorización judicial.
 
La iniciativa regula también las obligaciones de los servicios de asistencia médica públicos y privados, así como los derechos y deberes de los trabajadores de la salud.
 
El proyecto presentado por el diputado colorado Fernando Amado, propone la modificación del Código Penal, despenalizando el aborto consentido sin exigir expresión de causa también hasta las 12 semanas de la gestación, hasta las 18 semanassi se hace para eliminar el fruto de una violación y sin límite de tiempo en caso de causas graves de salud de la gestante y del feto. Para estas situaciones, deriva al Ministerio de Salud  Pública (MSP) la reglamentación de los requisitos que deberá verificar el médico o la institución de salud para intervenir.
Igualmente, en todos los casos exige que medie un plazo de al menos 5 días corridos entre el consentimiento de la mujer y la realización del aborto. Las soluciones para menores de edad son similares a las del otro proyecto, pero si se trata de mayores de 16 años no demanda consentimiento de representantes legales.
Respecto de las obligaciones de los prestadores de servicios de salud, pone a cargo del MSP asegurar que tanto en sistemas públicos como privados se ejecuten los actos médicos necesarios.
 
 
 
 
 
 

Hecha la ley, hecha la trampa

La del título es una sentencia popular que a menudo los hechos confirman,
por lo que sirve para prevenir eventuales manipulaciones a que se prestan las normas jurídicas. Conscientes de ello y teniendo en cuenta que en 2014/2015 se aplicará por primera vez en comicios nacionales y departamentales la Ley 18.476 que reserva a las mujeres un tercio de los cargos electivos, las militantes políticas que se proponen competir desde ya están en situación de alerta. En un encuentro en el que participaron representantes de todos los partidos de la mayoría de los departamentos del país, se analizaron experiencias propias y foráneas en la materia, así como estrategias a poner en práctica para que la ley se cumpla a cabalidad.

ISABEL VILLAR

En el marco del proyecto “Por una mejor  calidad de la democracia uruguaya: aportes al fortalecimiento de la Red de Mujeres Políticas”, que lleva adelante Ciudadanías en Red (CIRE) con el apoyo de ONU Mujeres, entre octubre de 2010 y junio de 2011 se realizaron talleres de sensibilización para militantes políticas en 18 departamentos del país. Participaron en ellos un millar de mujeres de todos los partidos y se eligieron referentes nacionales de cada uno de ellos: Leonor Soria por el Frente Amplio (FA), Beatriz Argimón por el Partido Nacional (PN), Andrea Maddalena por el Partido Colorado (PC) y Mariella De Marco por el Partido Independiente (PI).
 
Para la segunda etapa se cambió la metodología, privilegiando el trabajo por grupos partidarios.

No obstante, en el encuentro que se realizó en Montevideo los días 10 y 11 de setiembre pasado, al comienzo y al final hubo instancias colectivas: la primera de reflexión y la segunda de puesta en común de conclusiones sectoriales. La cuota de participación política para las mujeres (un tercio del total) consagrada por Ley 18.476, aplicada en las internas de 2009 y que se aplicará en las elecciones nacionales y departamentales de 2014 y 2015, fue el gran tema de toda la actividad.

Las referentes partidarias abrieron el encuentro. Maddalena llamó a hacer conciencia de la necesidad de que la ley de cuota se aplique para consolidar al menos el mínimo de lugares que reserva para las mujeres. De Marco recordó que “venimos a exigir un espacio que está ocupado por quienes tienen la firme aspiración de seguir ocupándolo”, por lo que es hora de “dejar de comportarse como la niña buena, ya que en política no rinde”.
 
“Tenemos que apoyarnos entre mujeres políticas. Vamos a ser todas problemáticas y seguramente se prefiera otras militantes prontas a firmar la renuncia para que en su lugar entre un varón”, alertó Argimón.

“Sin las mujeres convencidas, no hay camino posible”, remató Soria.

Una ley renga Niki Jhonson, coordinadora del Area de Política y Género de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de la República, hace más de 15 años que estudia la relación entre política uruguaya y mujeres.
 
Su didáctica intervención en el encuentro se tituló "Hecha la ley, hecha la trampa. Reflexiones en torno a posibles estrategias para defender el espíritu de la
ley de cuotas y para ´navegar` su aplicación en el 2014”
 
De entrada, Jhonson disparó: “La ley que se aprobó es renga y acotada en posibilidades de impacto en los patrones de exclusión de las mujeres”.

El proyecto original establecía que en las listas de candidatos debían participar ambos sexos, con un mínimo de un tercio correspondiente al sexo que lleve menor número de candidatos (o sea, tradicionalmente las mujeres), y que la norma debería aplicarse de modo que cada tres candidatos sucesivos haya al menos uno de distinto sexo, lo que regiría para los quince primeros lugares.
 
En el proceso parlamentario se fue modificando hasta llegar al texto vigente, que mantiene la inclusión necesaria de una mujer en cada terna de candidatos titulares y suplentes, dejando opcional hacerlo en los primeros quince lugares o en totalidad de la lista. A su vez, limita la aplicación de la ley a las internas partidarias que se celebraron en 2009 y en elecciones nacionales y departamentales a las de 2014 y 2015, luego de lo cual se deberá hacer una evaluación de sus resultados.
 
Antes de que se estrenara la ley, la primera “trampa” vino de la mano de la reglamentación de la Corte Electoral, que pretendía que en las ternas se tomaran en conjunto titulares y suplentes, de modo que podría cumplirse con la ley colocando mujeres solo como suplentes. Fue necesario dictar una ley interpretativa –la Nro. 18.487-aclarando expresamente que el cómputo se hace por cada categoría.
 
No obstante la vigencia de los textos legales, su aplicación sigue dependiendo en gran medida de la voluntad de las personas que controlan las candidaturas: la inclusión de mujeres en las ternas se puede cumplir con 1 o con 2, que pueden estar en el primero, segundo o tercer lugar, lo que no es lo mismo en términos de posibilidades reales de salir electa.
 
La experiencia de las internas de 2009 mostró que la aplicación fue minimalista, es decir, los partidos incluyeron el menor número posible de mujeres: “Se hizo para cumplir con el requisito formal y no para cambiar la situación injusta, a pesar del discurso parlamentario”, como señaló Jhonson. Las excepciones se dieron en sectores o partidos menores.
 
La fraccionalización (elevado número de listas por partido) y las candidaturas duplicadas que permite el sistema electoral uruguayo, conspiran contra un mayor número de mujeres: por un lado, la cantidad de bancas se mantiene inalterable, y por otro se repite la misma mujer en varias listas. Ese fue el caso de Lucìa Topolansky, que encabezó todas las listas del MPP. “Eso no refleja promoción del liderazgo femenino”, apuntó Jhonson.
 
 Las alianzas benefician a los sectores o partidos chicos, pero cuando se aplica aquello de que “el más débil paga la cuenta” y colocar a la candidata mujer en la terna le toca al menor, la cuota se trasforma en un castigo.
 
La magnitud del distrito electoral también incide: hay 17 departamentos chicos y si la única posibilidad es ganar una banca por cada uno, “es complicado exigir que le corresponda a una mujer”, explicó Jhonson.
 
Teniendo en cuenta que los hombres siguen siendo “los dueños de la política”, otra forma de burlar la ley es que se coloque como candidatas a “mujeres `floreros`, `señoras de` que sean controlables y no representen peligro para el statu quo” advierte la investigadora. Para la confección de listas no se cuenta con procedimientos formales ni transparentes: la última palabra la tiene el dirigente.
 
No obstante, la cuotificación aplicada en las internas tuvo impacto en la composición de las convenciones nacionales partidarias (ver gráfica).
 
Manos a la obra

El primer proyecto de ley de cuotas ingresó al Parlamento uruguayo en 1988.¿Dónde estaríamos hoy si se hubiera aprobado y aplicado en las elecciones posteriores?
 
Los resultados de la simulación realizada por Jhonson y equipo se observan en la gráfica correspondiente a los comicios de 2009 que luce en estas páginas, y demuestran que, sin ser el ideal, la representación política femenina sería bastante más estimulante.
 
Así las cosas, Jhonson convocó a las militantes a elaborar desde ya estrategias partidarias e interpartidarias, tomando en cuenta que el proceso ya comenzó y se extiende más allá de las elecciones de 2014/2015: hasta
que, como marca la Ley  18.476, se evalúen los resultados de la aplicación de la cuota, momento para el cual será importante que en la legislatura resultante haya más mujeres.
 
Advirtió también contra el riesgo de pelear la candidatura individualmente y lograr algo efímero que no cambie el fondo. Para evitarlo, propuso luchar juntas, hacer alianzas con el movimiento de mujeres, “que tiene experiencia en campañas de opinión pública” y con organizaciones internacionales.
 
También deberían construir una estrategia de comunicación y frente a los medios, que al menos en un primer momento podría ser común a todos los partidos.
 
El tema del financiamiento de las campañas siempre ha sido un problema mayor para las mujeres. Hay organizaciones internacionales que se dedican a recaudar fondos para candidaturas femeninas y habría que incursionar en ese camino. 

Muchas de las propuestas de Niki Jhonson fueron recogidas en los talleres partidarios, como se informa en nota aparte.

La eterna lucha por cumplimiento de pensiones alimenticias

Columna

Cecilia Vega

Escribana y abogada

Desde el año 2006, en nuestro país rige la Ley Nro. 17.957, que creó el Registro de Deudores Alimentarios Morosos.
 
¿Quiénes son estos? Aquellas personas que estén obligadas a servir una pensión alimenticia  cuyos beneficiarios sean niños, niñas o adolescentes, menores de veintiún años o mayores de esa edad si se trata de personas discapacitadas, habiendo nacido la obligación por sentencia ejecutoriada o convenio homologado judicialmente; que adeuden más de tres cuotas de dicha pensión, ya se trate de alimentos provisorios o definitivos; que previamente hayan sido intimados judicialmente los adeudos y que el obligado no haya probado fehacientemente que carece momentáneamente de recursos para afrontar sus obligaciones.
 
Asimismo, la referida ley obliga a las entidades financieras y las emisoras de tarjetas de crédito, a informarse en este Registro (Registro Nacional de Actos Personales, Sección Interdicciones), antes del otorgamiento o renovación de créditos, apertura de cuentas bancarias, emisión y renovación de tarjetas de crédito. Los eventuales costos que insumiera dicha operativa serán de cargo de las entidades financieras referidas. La omisión de este requisito o el otorgamiento cuando el solicitante se encontrare inscripto como deudor moroso, hará solidariamente responsable a la entidad financiera por el monto de la obligación alimentaria no
cumplida, sin perjuicio de las sanciones pecuniarias que determine el Banco Central del Uruguay por su omisión. También el gobierno nacional, los gobiernos departamentales, entes autónomos y servicios descentralizados, así como las personas públicas no estatales deben solicitar información al Registro previo a contratar con sus proveedores.

Quienes figuren como deudores alimentarios no podrán contratar con ellos hasta tanto se levante la inscripción. La solicitud de información registral referida alcanza a directores o administradores de las personas jurídicas proveedoras, quedando prohibida la contratación con éstas en caso de que sus ellos estén inscriptos como deudores alimentarios.

Asimismo, en el artículo 279-A del Código Penal está previsto el delito de “Omisión de la asistencia económica inherente a la patria potestad o la guarda”: “El que omitiere el cumplimiento de los deberes legales de asistencia económica inherentes a la patria potestad, o a la guarda judicialmente conferida, será castigado con pena de tres meses de prisión a dos años de penitenciaría. Constituye agravante especial de este delito el empleo de estratagemas o pretextos para sustraerse al cumplimiento de los deberes de asistencia económica inherentes a la patria potestad”.

Sin embargo, esta normativa no ha sido suficiente para que los obligados cumplan con sus deberes. Otras veces, quienes deben realizar los controles correspondientes no los hacen o los mismos operadores del Derecho omiten la aplicación de la normativa vigente. Para que quienes ostentan el título de padres o madres pero carecen de los más mínimos sentimientos de tales, cumplan coactivamente con sus obligaciones, hay que aumentar la creatividad y el celo en la aplicación de las normas.
 
La institución de las pensiones alimenticias tutela un bien de suma importancia, ya que la prestación es indispensable para el mantenimiento de la vida y más si esa vida es de menores de edad, que necesitan de sus padres para poder satisfacer sus necesidades de desarrollo físico, intelectual y moral.
 
Sin ir muy lejos, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires también existe un Registro de Deudores/ as  Alimentarios / as Morosos/ as, que funciona en el área de la Secretaría de Gobierno.

Las instituciones u organismos públicos de la Ciudad no pueden abrir cuentas corrientes, tarjetas de créditos, otorgar habilitaciones, concesiones, licencias o permisos, ni designar como funcionarios/as jerárquicos/ as a quienes se encuentren incluidos en dicho Registro.
 
Es requisito para otorgar o renovar un crédito en el Banco de la Ciudad de Buenos Aires el certificado del Registro. Si del mismo surgiere la existencia de una deuda alimentaria, la entidad otorgante debe retener el importe respectivo y depositarlo a la orden del juez interviniente.
 
Se exceptúa de lo normado a quien solicite licencia de conductor para trabajar. En este caso se le otorgará por única vez una licencia provisoria que caducará a los cuarenta y cinco días.
 
Los proveedores de todos los organismos del Gobierno de la Ciudad deben, como condición para su inscripción como tales, adjuntar a sus antecedentes una certificación en la que conste que no se encuentran incluidos en el Registro. En el caso de las personas jurídicas, tal requisito debe ser cumplimentado por la totalidad de sus directivos.
 
Cuando la explotación de un negocio, actividad, instalación, industria o local con habilitación acordada cambie de titularidad, también debe requerirse la certificación del enajenante y adquirente, ya sean personas físicas o los máximos responsables, en el caso de tratarse de personas jurídicas. De comprobarse la existencia de deuda alimentaria, la transferencia no quedará perfeccionada hasta tanto se regularice la situación.
 
La Corte Electoral debe requerir al Registro la certificación respecto de todos los/ las postulantes a cargos electivos de la Ciudad, porque es requisito para su habilitación como candidato /a.

La Suprema Corte de Justicia también debe hacerlo respecto de todos los postulantes a desempeñarsecomo magistrados o funcionarios del Poder Judicial. En caso de comprobarse la existencia de
deuda alimentaria, el postulante no podrá participar del concurso o ser designado en ese ámbito mientras no se reciba la comunicación judicial de cancelación de la deuda. Similar requisito se exigirá a los postulantes a integrar el Superior Tribunal de Justicia y su funcionariado.
 
El gobierno de la ciudad invitará a empresas e instituciones privadas con sede o que desarrollen su actividad en esa jurisdicción, a requerir informes al Registro según lo prescripto en dicha ley.

Estos son solo algunos ejemplos a seguir para poder perseguir a esos padres omisos en sus deberes.

Quiénes son estas mujeres

El libro que habla sobre la persona y la vida de Laura Canoura, recientemente publicado por la editorial Medio&Medio, tiene una característica notoriamente distintiva respecto de cualquier otra posible biografía: está escrita por la hermana de la cautautora, la periodista Cristina Canoura, quien asumió el desafío de
entrevistarla durante casi dos meses, una vez por semana, consciente de “los encontronazos” que se iban a producir por la implicancia que da la cercanía.
 
KARINA THOVE

El libro “Quién es esa mujer”, de Cristina Canoura, intercala capítulos escritos en primera persona, donde se distinguen las cursivas de la periodista del relato de la cantante, y las entrevistas hechas por Macarena Langleib a distintas personalidades del medio artístico relacionadas desde múltiples facetas con la amiga y la artista Laura Canoura.
 
El sello de la periodista aparece en varios momentos del libro donde se nota el trabajo de sonsacar opiniones, reconstruir anécdotas, bucear en temas más personales a los que la artista comprensivamente se resiste a abordar porque siempre ha guardado con celo su vida privada.
 
La hermana mayor define a la menor como “explosiva, huraña, generosa, antipática, audaz, habilidosa, divertida, verborrágica, bocasucia, pichinchera, cortés, irreverente, profunda y, sobre todo, muy distante de toda postura políticamente correcta”. El periodista Jaime Clara en la presentación del libro suscribió estas características y rescató una frase de una entrevista concedida por la cantante a la revista “Ñ” de Argentina: “Hay una manera Canoura de cantar”, inconfundible sea el estilo musical que sea y que la hace ser nuestra voz femenina más reconocida.
 
Mujeres como Laura

Nadie duda que Canoura ocupa un muy bien ganado sitial de privilegio en la música uruguaya –en muchos aspectos, ha sido una precursora dentro de las voces femeninas urbanas contemporáneas-; lejos de agotar una imagen o un repertorio, sabe reinventarse constantemente con acierto. Su particular timbre de voz, sus constantes incursiones en estilos musicales diferentes, hablan de su inquietud y necesidad de no ser etiquetada en ningún género en particular y eso mismo la ha hecho llegar a públicos muy variados que sostienen su trayectoria de más de 30 años.
 
Para muchas y muchos de su generación es aquella muchacha del emblemático “Rumbo” o de sus primeras incursiones como solista claramente identificada con el emergente canto popular uruguayo posdictadura. Otros la recordarán por el –en su momento-polémico jingle de Pepsi o el espectáculo al filo de los 90 que nos regalaron “Las Tres”-junto a Mariana Ingold, Flavia Ripa y Estela Magnone-, por su impecable trabajo interpretando a Piaf, por las giras que ha hecho por el interior del país para presentar sus trabajos, los tangos, los boleros, los blues, las canciones intimistas y, en forma cada vez más presente en los últimos años, la Canoura autora de sus propias canciones llegando a un público internacional donde se destaca la notoriedad alcanzada en Chile. También hay que decir que, desde “Mujeres como yo” (2001), el público femenino adulto se ha vuelto más cómplice de sus canciones.
 
El fusca verde limón, las fotos en blanco y negro, las anotaciones del blog que se ofrecen como un material extra –es una internauta confesa-, las letras de algunas de sus canciones más memorables, nos acercan al perfil de una mujer que se percibe a sí misma como bastante solitaria, hace las compras en la feria del barrio, adora cultivar plantas en su patio, usar el taladro para hacer arreglos en su casa, mientras se enfrenta cada mes, como tod@s, al dilema de pagar las cuentas y sobrevivir. Una artista muy uruguaya aunque, es bueno decirlo, no hace de esto una “pose de queja” y deja bien claro que esa ha sido, para bien y para mal, una elección personal en la que se siente muy a gusto.
Textual

“Me rechina que las empresas que donan –no la gente, los particulares- que deberían, por ejemplo, tener una actitud solidaria con la Peluffo Giguens sin hacer alharaca, simplemente porque pueden, aprovechen esa instancia para hacer publicidad. En estos casos, el marketing que genera la solidaridad”.

“Ahora que soy adulta reacciono distinto, pero la injusticia me sigue rebelando, desde lo más doméstico hasta lo más global. Me indignan las cofradías, la arbitrariedad, el poder mal ejercido”. 

“Sobre las drogas, pienso que hay que legalizar el consumo. Con eso se eliminaría una cantidad de problemas, tanto en el área de la drogadicción como de la delincuencia”.

“Estoy de acuerdo con la legalización de la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Tengo muchos amigos gays y muchas amigas lesbianas, y sé que serían padres y madres de primera categoría, muchos mejores que muchos padres y madres heterosexuales que conozco. Los educarían con más amor y con una cabeza más amplia”.

“Estoy a favor de la despenalización del aborto. La interrupción del embarazo es una decisión que tiene que tomar la mujer. Manteniéndolo ilegal lo único que se logra es perjudicar a las capas sociales más débiles. Eso no tiene nada que ver con la planificación familiar. Lo que sucede ahora es parte de una doble moral infame. Por un lado, no se acepta y no se legaliza el aborto, y por otro, se mantiene un sistema clandestino de adopción de niños, en forma paralela al INAU”.

“¿Se piensan que no existen mujeres en esos niveles porque no quieren?
No, no están porque la mayoría piensa `¿para qué me voy a matar, dejar horas de estar en mi casa con mi familia y mis hijos, si después llegado el momento van a poner a Pedrito de gerente?´ Sin embargo, si por ley los cargos tienen que estar equiparados, las mujeres con vocación de servicio se van a sentir respaldadas, y en las familias que funcionan bien se van a tomar las decisiones de manera diferente.
Se van a preguntar: ¿quién vale la pena que se esfuerce?¿Fulano o Mengana? Bueno, dale, Mengana, vamos arriba que todos te apoyamos”.

Fragmentos extraídos de “Quién es esa mujer” de Cristina Canoura, editorial Medio&Medio.

Sorpresa y media

Lia Schenck

Lo puedo creer que yo sea la misma que en pleno julio se alegraba con el resurgimiento de las flores de acacia pensando que la primavera es maravillosa. Esta primavera en particular es la más penosa, lluviosa y tormentosa de mi vida. No veo el Sol por ningún lado ni golondrinas que me den un poco de aliento. No soy tan ingenua como para pensar que el amor dura para siempre, pero nunca me pasó que una ilusión de amor me durara nada más que media hora. Y como si fuera poco, media hora bailando con alguien maravilloso que seguramente nunca más volveré a ver en mi vida. Apenas terminamos de bailar un tema de Manzanero me dijo que salía un momento a buscarme al auto una sorpresa.
Jamás sabré de qué se trataba la sorpresa. Como no sabía si había estacionado a dos cuadras, a seis o a ocho, a la media hora me empecé a preocupar. Jamás volvió. A la hora asumí con dolor que se había evaporado sin dejarme ninguna señal, ninguna nada. Yo había ido sola con lo cual me fui inmediatamente a llorar a mi casa. Ahora una amiga me dice que fui una impulsiva, que mire si realmente me había ido a buscar una sorpresa y al ver que no estaba en el auto fue a buscarla a su casa. Esa sola idea me desespera.
Todo lo que sentí con él durante esa media hora maravillosa será inolvidable. Fue algo así como una inmensa paz espiritual. Se me parte el corazón de solo pensar que él volvió a buscarme y yo ya no estaba. Yo creo que soy excesivamente dramática y eso no me gusta de mí. Esa abrupta desaparición en medio de un baile puede ser entendida como algo patético. También puede resultar patético creer en esa versión de la sorpresita. Pero no quiero, me niego, no soporto, pensar que todo fue tan patético. La verdad siempre es una cosa muy difícil de saber. Lo que sí es definitivamente patético es que yo me haya ido a llorar sola a mi casa. ¿Por qué no me quedé y disimulé un poco? ¿Por qué no aproveché la paz espiritual que sentía para salir de nuevo a bailar?
Creo que tengo enormes dificultades para conectarme con lo maravilloso. ¿Por qué no tomar las cosas como son? ¿Por qué dudar de la maravilla de la primavera por cualquier cosa? Que un hombre se vaya de los brazos de una mujer y se pierda para siempre en los misterios de la noche sucede muchísimo en todas partes del mundo, no sé concretamente entre los esquimales. Pero que deje esa sensación de paz espiritual es muy raro. Yo sé muy bien que sentir eso en los brazos de un hombre es una sensación desconocida para millones de mujeres. Ni siquiera estoy segura si los grandes amantes de la historia, digamos por ejemplo Cleopatra y Marco Antonio o Romeo y Julieta, la hayan sentido, ni juntos ni separados, alguna vez. Lo mío fue un privilegio, un milagro que duró prácticamente nada; que duró muchísimo menos que las flores de acacia.
Pero el recuerdo me acompaña día y noche. Y ya van dos días y dos noches. Lo que me impresiona mucho es que en media hora me haya enamorado tanto.

Mujererios. Domingo 25 de setiembre.


domingo, 28 de agosto de 2011

Tapa. Domingo 28 de agosto de 2011


Un modo de intervención frente a la violencia y el abuso

El Faro, programa de la organización no gubernamental Foro Juvenil, acaba de presentar un libro elaborado por algunos de sus integrantes, destinado a compartir con otros actores sociales conceptualizaciones sobre prácticas en el abordaje de la violencia doméstica.
A propósito de esa novedad y del trabajo permanente de El Faro, La República de las Mujeres dialogó con dos de las coautoras de la publicación: Milka da Cunha y Sabrina Dorado.

ISABEL PEREZ

El Faro nació en 1997 y desde entonces desarrolla tareas de asistencia en primer lugar, aunque también de incidencia en políticas públicas y de prevención y sensibilización con medios de comunicación e instituciones referentes en la vida de niños, niñas, adolescentes y mujeres. El abuso sexual y la explotación sexual comercial son otras de sus preocupaciones prioritarias.

El libro “El Faro. Por una vida sin violencia. Conceptualizaciones sobre prácticas en el abordaje de violencia doméstica”, recoge aportes de Fabiana Condon, Milka da Cunha, Sabrina Dorado, Mariana Echeverri, Andrés Jiménez, Adriana Molas, Cristina Prego, Andrea Tuana y Andrés Escobal.

El conjunto afronta distintas dimensiones del trabajo en la materia, dando cuenta de algunos nudos y tensiones que  emergen en la cotidianeidad de las y los profesionales, que intentan intervenir desde una perspectiva de protección y promoción de derechos humanos de la infancia y adolescencia.

Cada “caso”, anuncia la presentación del trabajo, es un “universo singular que anuda” diversos factores de modo complejo: el sujeto singular, la familia, las instituciones, la comunidad, lo histórico-político, el mercado y la economía, entre otros. En ello reside, a la vez, la necesidad de realizar intervenciones desde lo interdisciplinario.

Es así como trabaja El Faro, que reúne en sus equipos para cada consulta a una abogada/o, una o un asistente social, y una psicóloga/o. La concepción de fondo de la organización es que el trabajo en estos temas requiere de la dimensión colectiva y el apoyo entre operadores es fundamental para poder ayudar a otros.

A su vez, tender a “desanudar” el modo en que se cristaliza la relación víctima-agresor, potenciando en la primera la autonomía, intentando lograr que deje de “ser vulnerable” y “desnaturalizar las formas de ver y entender el mundo que han provocado esta tendencia a padecer el abuso de poder como modo ´natural´  de vinculación”, son algunos de los desafíos de la intervención profesional.

Propuestas

Actualmente, El Faro cuenta con un proyecto funcionando en la ciudad de Las Piedras, departamento de Canelones, otro en la zona de Belvedere, Montevideo, y el proyecto Adolescente en la zona del Prado. Este último está enfocado específicamente en esa etapa vital, pues “creemos que la mirada es distinta” según se trate de adolescentes o de niños y niñas, que son en general los beneficiarios de los demás proyectos, explica Milka da Cunha.

Sin embargo, los y las adolescentes pueden acudir a cualquiera de los proyectos de El Faro que, además y en convenio con la Intendencia de Montevideo, gestiona una de las Comuna Mujer. 

La organización apunta fundamentalmente al trabajo con quienes han sufrido violencia física, psicológica o emocional y abuso sexual intrafamiliar. Si bien su tarea fundamental está dedicada al abordaje directo de las situaciones, también asesoran a distintas instituciones que en ocasiones acuden a pedir ayuda y, en muchos casos, son las receptoras primarias del problema en materia de educación o salud, entre otras.

La intención del libro, aclara Sabrina Dorado, es tratar de promover la comprensión del tema desde “esta perspectiva de derechos humanos y de género y generaciones, que hacen a cómo intervenimos. Se trata de multiplicar una mirada y una forma de intervenir que tiene en cuenta estas perspectivas. Y desandar muchos caminos en relación a lo cultural, lo que sostiene que la violencia siga andando”.

Cuestionamientos
El libro a su vez tiene algo “de cuestionador”, advierte da Cunha, pues si bien “sabemos que Uruguay ha hecho mucho camino en el tema de la violencia intrafamiliar, nos faltan cosas" Entre otros nudos, dice esta abogada, “hemos mejorado a nivel legal, pero el problema continúa siendo cómo aplicaS leyes nuevas con cabezas antiguas. Este es uno de los nudos que pretendemos abordar con el libro”

La necesidad de cuestionar y repensar las prácticas profesionales en el abordaje de estos temas, se convierte en una constante a lo largo de la conversación con las coautoras, pues ambas insisten en que el
modelo patriarcal y adultocéntrico ha dejado rastros en “nuestras concepciones culturales”; por lo tanto, quienes aplican las normas “también tienen que desanudar sus creencias”, aseguran.

“Qué tipo de preguntas se hacen, porqué, a dónde apuntan”, son algunas de las cuestiones que los operadores que trabajan en temas de violencia intrafamiliar y abuso debieran repensar, pues es allí donde
muchas veces se reflejan los propios prejuicios, explica Dorado.

Esto no se debe a que quienes intervienen tengan una intencionalidad que apunte a enjuiciar a la “víctima”, sino a que son temáticas “que nos atraviesan, nos producen mucho dolor”.

Sin embargo, otro de los elementos clave del abordaje de El Faro es su insistencia en no trabajar desde la reafirmación del binomio víctima-agresor, sino más desde uno que permita a quien padeció la violencia posicionarse en un nuevo lugar, potenciando la autonomía y el respeto a las propias decisiones.

Potencial autonomía

Para Dorado y da Cunha, otra de las herramientas fundamentales para quienes trabajan en estas temáticas es el equipo. El trabajo en red permite “pedir ayuda cuando no podés con una situación”, y es un instrumento para que el profesional no olvide que “el protagonista es quien está enfrente y no nosotros. Y que el camino que vamos a emprender es el de acompañar a esa persona, devolviéndole su derecho a decidir y a pensar, teniendo en cuenta su desarrollo”.

A veces solo poder decirle al otro o la otra “tenés derechos” es fundamental, ilustran. La respuesta en general es: “yo sé que los tengo, pero que me lo digas me ayuda a recordarlo”. Más que desde el lugar de
víctimas, apuntamos a “potenciar los recursos que tienen”, afirman las operadoras.

Según da Cuhna, se trabaja desde el lugar de favorecer la construcción de un espacio “donde puedan pensarse, comenzar a cuidarse”, a sabiendas de que ese proceso que comienzan las niñas, niños y adolescentes que concurren a El Faro “puede ser doloroso”. En algún momento del proceso, quizá surge la pregunta de “cuánta libertad tuvo en el momento del abuso”, pero no es una reflexión que “le impongamos”.

La “culpa” en estas situaciones es una constante, “porque no debiéramos olvidar que hablamos de experiencias en las que lo afectivo más directo en general está en juego”, explican las interlocutoras. Pero cuando se apunta a la “protección, al auto cuidado, al quererse y al auto respeto, en la intervención y en el proceso, esas preguntas, sobre cuán libre soy para decidir qué cosas, en seguida aparecen”. Son parte de un proceso interno, que, a la vez y sobre todo en casos de abuso, se fortalece al saber que es algo que “también han vivido otros y han salido”.